Perfiles de Identidad como Hijos de Dios
Primer perfil “Siervo”
Esta identidad tiene una contraparte, tal como la anterior. En este caso es que Jesucristo es Señor. En la anterior, se configura como Padre-Hijo.
Hay dos palabras griegas usadas para hablar de siervo, una es “diakonos”, que significa aquel que sirve en servicios domésticos, que administra y que tiene libertad para moverse y tomar decisiones. La otra palabra es “doulos” que viene de la imagen del esclavo que servía en las galeras y que no tenía ninguna autonomía, no podía tomar decisiones porque su voluntad estaba bajo la autoridad de su amo, aún su propia vida le pertenecía a su amo. En el caso nuestro hemos dado nuestra vida voluntariamente para hacer la voluntad del Señor.
Esta segunda acepción es la que nos importa en este contexto. Surge del ejemplo de Jesús revelado y descrito en Filipenses capítulo 2. Jesús desechó su condición de hijo, de Rey, de Dios, para asumir este nuevo perfil de identidad.
Filipenses 2:5-8
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Aquí vemos la verdadera identidad de Cristo. El siempre se consideró siervo y se hizo a si mismo un siervo, fue un verdadero “doulos”, “Yo no he venido para ser servido sino para servir”. Obviamente este pasaje de Filipenses expresa el deseo de Pablo, sin duda inspirado por Dios, de que todos los hijos de Dios sean tan siervos como lo fue Jesús.
Aunque aquí El lo describe como un sentir que debiera estar en todos nosotros, podemos decir que esta debiera ser nuestra actitud de vida permanentemente, como si fuera nuestra identidad.
Beneficios de nuestra realidad de siervo
• Cama, comida y ropa para vestir. Lo necesario para vivir.
• El privilegio de dar la vida como servicio a nuestro Señor.
• La satisfacción de servir a los demás, según la indicación del Señor, para bendecirlos con nuestro servicio.
• Cobertura de seguridad.
• Ser honrado al final de la misión por causa de haber sido fiel “Buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor”.
Deberes de la condición de siervo
• Vivir para el Señor. Teniendo una dedicación exclusiva y excluyente. Una entrega total a este servicio a tiempo completo.
• Hacer todo como para el Señor y no para nosotros. No se trata de nosotros, se trata de El. Nuestro foco, nuestro objetivo es servir a los intereses del Señor y velar por ellos.
• Renunciar a nuestros derechos y sueños personales por causa de Sus sueños y Sus derechos.
• Dar el primer lugar al Señor. El primero, luego nosotros y los demás
• Estar dispuestos a dar la vida por nuestro Señor.
Segundo perfil “Discípulo”
La palabra discípulo viene de la misma raíz de la palabra disciplina. Este perfil de identidad es la verdadera descripción de lo que somos en cuanto a seguidores de Jesús.
La biblia habla de que los discípulos de Jesús fueron, primeramente llamados “los del camino” y luego, por primera vez fueron llamados “cristianos” en la ciudad de Antioquía. A partir de esta identidad podemos ver nuestra realidad formativa, en Cristo.
Beneficios de nuestra realidad de discípulos
• Recibir la enseñanza e instrucción para guardar todo lo que Jesús mandó y nos manda hoy.
• Formación de vida, crecimiento y proyección, hasta llegar a ser un hombre o una mujer maduro, conformado a la imagen de Jesús, nuestro Señor.
Deberes de nuestra realidad de discípulos
• Perseverar en el ejercicio de la disciplina de un discípulo de Cristo. Discípulo viene de la misma raíz de la palabra disciplina. Una disciplina es una serie de acciones y actitudes periódicas y que persiguen capacitarme para conseguir un logro o llegar a un objetivo previamente planteado.
• Hacer la voluntad de Dios, guiados por el Espíritu de Dios dando frutos dignos de este proceso didáctico-formativo,
• Predicar el Evangelio del Reino de Dios
• Hacer discípulos
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